Hace ya más de un año que me gradué de educadora. Mientras estudié esa profesión sentí en muchas ocasiones apatía por ella debido a la poca estima que le tienen muchos en la sociedad.
Antes de que Jesús causara un impacto verdadero en mí el dinero me mantenía en constante insomnio, y los constantes reproches familiares de estudiar otra carrera porque esa no era lucrativa y estaba lejos de serla, me agitaban muchisimo. Hasta empecé a sentir desgano por estudiar y pensé en abandonar la carrera por otra en donde financieramente me fuera mejor, entonces surgió otro problemilla, en Venezuela mi país cada vez vale menos un buen titulo y muchos profesionales se han dedicado al comercio en donde les va mejor que con una deprimente remuneración o que con el hastio del desempleo. Decidí terminar mi carrera y dedicar todo mi esfuerzo a culminar lo antes posible porque decia que si me atrasaba más allá del plazo normal (5 años) era tiempo que podía aprovechar para ganar dinero. Así logre graduarme en el tiempo correspondiente sin permitir que mi trabajo absorbente pudiera evitarlo, gracias a Dios.
Tenia planteado colgar el titulo en algún sitio en la casa y luego dedicarme al comercio, (en donde creo que tengo madera), pero surgió algo inesperado. Por obra de Dios me llamaron del colegio salesiano donde actualmente trabajo y la necesidad imperante de esos jóvenes de atisbar el verdadero mundo que les envuelve me desestabilizo en mi decisión de; buscar el "éxito" en los bolsillos de otras personas y redirigirlo hacia los mios, o involucrarme con esos hijitos de Dios ávidos de conocimientos y educación y por sobre todo de un educador que crea en ellos y les ame como ya mi corazón comenzaba a hacerlo.
Estaba entre ser la Old Stefani que necesitaba vivir con una admirada resolución financiera (que era lo que quería entonces), o una New Stefani que necesitaban ellos.
Empecé a trabajar por ellos, y he aprendido seguramente más de lo que yo he podido enseñar acerca de la educación, las almas y los colores que Dios ha dibujado en cada una de ellas.
Sé y soy testigo de que educar un alma es profundo, fantástico y de trascendencia sin limites que crea un impacto en la sociedad al mismo estilo del efecto mariposa. Sé que con cosas tan placenteras como llamar a cada alumno por su nombre, huronear un poco acerca de su vida e intereses, animarle, cuidarle y hasta un simple abrazo puede causar un aleteo suficiente como para el comienzo de un gran huracán.
Si, un huracán de sucesos movidos por el exagerado amor del maestro más asombroso que he conocido, en su afán de mostrarle a cada uno todo lo AMAZING que él mismo ha diseñado y creado cuidadosamente para cada uno a cambio de que amemos y cuidemos unos a otros como el mismo nos ha amado y enseñado.
Sólo tengo un año impartiendo conocimientos y actualmente me estoy puliendo con muchas cosas para ser de mejor provecho para mis estudiantes, compartir ideas y conocimientos con ellos me apasiona y me mantiene con energía, y aunque mis saberes cada día son más amplios y mis bolsillos casi se sellan al vacío, recuerdo que sin amor nada soy y de eso si que me sobra por parte de Dios.